sábado, 25 de septiembre de 2010

Hay quien cambia demasiado rápido...

Y, poco a poco, cambiamos. Tú te volviste más mayor, menos niña, pero no en el buen sentido. Querías disfrazarte de mujer fatal con ropa ajustada y demasiado maquillaje. Ya no reías y hacías bromas a todas horas, sin importarte lo que pensaran los demás. Dejaste de contarme lo que pasaba por tu cabecita. Y yo, idiota de mí, no quise darle importancia.
Yo también cambié, lo sé, también me hice más mayor, y te presté menos atención. Y todo porque sabía que mis nuevas amigas no te querían tanto como yo.

Y ahora, de pronto, estás a miles de kilómetros de ditancia. Y nos separa el océano más grande. Estás 'al otro lado del charco', como decías tú, y ni siquiera nos despedimos. Ni tú me buscaste, ni yo te llamé. Tal vez fuera lo mejor, porque, ¿sabes? Odio las despedidas más que nada en el mundo. Pero contigo era diferente. Contigo siempre lo fue. Contigo podía ser más yo misma de lo que hasta ahora he podido ser con nadie.

Lo peor de todo, es que ya no siento nada al respecto.


(Perdón si esta entrada no ha sido nada interesante... necesitaba decir aquí lo que no le podía decir a nadie. Así que... gracias por aguantarme (:)

4 comentarios:

  1. 'Lo peor de todo, es que ya no siento nada al respecto.'
    Algo parecido me pasó a mí. Un texto conmovedor :)

    Pa' Poulain <3

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  2. soy amiga de alicia alina (la loca de arriba)

    y te sigo, este relato es genial.

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  3. Me a encantado de veras...Te sigo

    http://historiassobrelaluna.blogspot.com/

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